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No todo merece tu energía

Actualizado: hace 7 días


Durante años, cuando se hablaba de productividad, el foco estaba casi exclusivamente en la gestión del tiempo: agendas, horarios, listas, planificación. Y sí, el tiempo importa y mucho, pero hay algo igual o incluso más determinante que durante mucho tiempo fue subestimado... la energía.


Puedes tener horas libres, bloques perfectos en tu agenda y aun así no hacer nada relevante con ese tiempo. No por flojera, no por falta de disciplina, sino porque no tienes la energía necesaria para accionar. Y aquí no hablo de nada esotérico. Hablo de energía como lo que es: el recurso físico, mental y emocional que tu cuerpo necesita para pensar, decidir y actuar, en otras palabras es tu combustible.


Tiempo hay, energía no siempre

Este es uno de los grandes errores que veo constantemente en la escuela de muejeres con metas, las chicas cuando llegan creen que no avanzan porque “no les alcanza el tiempo”, cuando en realidad lo que no les alcanza es la energía. Energía para concentrarse. Energía para sostener la incomodidad. Energía para decidir, insistir y ejecutar. Energía para cuidarse.


Cuando la energía está baja, el cuerpo busca ahorro: procrastinar, evitar, postergar. No porque no quieras tus metas, sino porque no tienes con qué empujarlas.


Presupuesto de energía

Así como nadie responsable gasta dinero sin mirar cuánto entra y cuánto sale, deberíamos hacer lo mismo con la energía.

Un presupuesto de energía implica preguntarte:

  • ¿qué cosas me cargan de energía?

  • ¿qué cosas me drenan la energía?

  • ¿dónde se va la mayor parte de mi energía diaria?

  • ¿Dónde quiero que vaya mi energía?


Este presupuesto no es desde la teoría. Parte de la observación de tu vida cotidiana. Y es una de las herramientas más potentes para cumplir metas.


Hay actividades que suman energía y otras que la restan. No todo lo que haces tiene el mismo impacto energético. Hay hábitos, personas y situaciones que aumentan tu energía, aunque requieran esfuerzo:

  • Hacer ejercicio

  • Avanzar en algo significativo

  • Conversaciones nutritivas

  • Cumplirte una promesa pequeña


Hay otras que la consumen sin devolver nada:

  • Algunas series o teleseries que te dejan tensa.

  • Consumo constante de redes sin intención ni límites

  • Vínculos drenantes o tóxicos

  • Hábitos que anestesian pero no reparan


Gasto energético vs. inversión energética

Aquí hay una distinción clave.

  • Gasto energético: Es aquello que consume energía y no devuelve nada proporcional. Te deja igual o peor que antes.

  • Inversión energética: Es aquello que, aunque canse en el momento, aumenta tu energía futura: más claridad, más confianza, más capacidad, más ganas de hacer cosas.


La productividad real no se trata de hacer más cosas, sino de invertir mejor tu energía.


Muchas personas gastan la mayor parte de su energía diaria en:

  • Trabajo de otros

  • Problemas de otros

  • Expectativas de otros

  • Sueños de otros

Y cuando llega el momento de trabajar por lo propio, ya no queda energía. No porque no sea importante, sino porque se gastó todo antes. Este patrón no se resuelve con más motivación, sino con tomar decisiones sobre qué sí merece tu energía y qué no.


Elegir dónde va tu energía es una decisión estratégica

Tu energía es limitada. No alcanza para todo.Y no todo la merece.

Elegir en qué gastarla es, en el fondo, elegir qué tipo de vida estás construyendo.

Si no decides tú, tu energía se va igual, pero a lugares que no necesariamente te acercan a tus metas.


No todo merece tu energía. No todo merece tu tiempo. No todo merece tu atención.


La productividad no empieza en la agenda, empieza en la mente y el cuerpo.Cumplir metas no es solo organizar mejor tus horas, sino aprender a proteger y dirigir tu energía como el recurso valioso que es.


Cuando empiezas a invertir tu energía en lugar de gastarla, las metas dejan de sentirse tan lejanasy el avance deja de depender solo de la fuerza de voluntad.

 
 
 

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