No tienes que explicar tu cansancio, ni justificar tu descanso
- Kassandra Duran
- 13 ene
- 3 Min. de lectura
Vivimos en una cultura que valida el cansancio solo cuando está “justificado”, cuando hay productividad visible, resultados concretos, horarios extensos o responsabilidades que otros consideran suficientes.
Si no, pareciera que descansar es exagerado, innecesario o una falta de disciplina.
Pero el cansancio no siempre se explica con horas y horas de trabajo exhaustivo, y así mismo, el descanso no es algo para lo que haya que pedir permiso, ni algo que tienes que ganarte, es una necesidad biológica, mental y emocional.
El cansancio no se mide ni se valida desde afuera
Existe una idea muy instalada de que hay cansancios “válidos” y otros que no.
Como si de algún modo, existieran tipos de vida que traen consigo el derecho a estar agotadas y otras no. Por ejemplo, he escuchado a mujeres decir que están agotadas y en seguida otra mujer le dice y de qué? si no tienes hijos, cuando los tengas, te quiero ver. O mujeres con emprendimientos a las que se les exige rendir siempre porque “no cumplen horario y supuestamente tienen mucho tiempo libre, versus trabajos dependientes donde el cansancio parece más justificable. Pero el cansancio no funciona así. Nadie puede medir el desgaste interno de otro. El cuerpo no se rige por comparaciones sociales, sino por su propia carga física, mental y emocional. Además, existen factores invisibles que influyen profundamente en la energía disponible: enfermedades de base, desregulación hormonal, calidad del sueño, alimentación, estrés crónico, procesos emocionales no resueltos, y así, una larga lista de factores. Todo eso impacta directamente en cómo una persona se siente y rinde.
No todo el cansancio es físico
Otro error común es creer que el cansancio se soluciona solo durmiendo. Dormir es fundamental, pero muchas personas descansan por la noche y aun así despiertan agotadas. ¿Por qué?
Porque no todo el cansancio es físico. Existen distintos tipos de cansancio, y cada uno requiere un tipo de descanso distinto. Si no identificas cuál es el tuyo, puedes seguir descansando “mal” sin darte cuenta.
Tipos de descanso (y qué cansancio alivian)
Descanso físico: Relacionado con el cuerpo: sueño, pausas, estiramiento, movimiento consciente. Se necesita cuando hay fatiga corporal, tensión o dolor.
Descanso mental: Aparece cuando la mente no se detiene: pensamientos repetitivos, saturación, dificultad para concentrarse. No se resuelve con redes sociales, sino con pausas cognitivas reales.
Descanso emocional: Necesario cuando estás conteniendo emociones, sosteniendo a otros o reprimiendo lo que sientes. Conversaciones honestas y espacios seguros ayudan aquí.
Descanso social: No todos tus vínculos te permiten descansar. Algunas relaciones recargan, otras drenan. A veces el descanso es estar sola; otras, elegir mejor con quién estar.
Descanso sensorial: Pantallas, ruido, estímulos constantes agotan el sistema nervioso. El silencio, la luz natural y la desconexión son más reparadores de lo que creemos.
Descanso creativo: Aparece cuando te sientes bloqueada o sin ideas. No es hacer más, es exponerte a belleza, naturaleza, arte o inspiración sin exigencia.
Descanso espiritual o de sentido: No necesariamente religioso. Tiene que ver con propósito, sentido y coherencia. Si haces mucho pero aún así sientes que te falta algo, es momento de descansar y conectar con algo más.
El descanso no se gana, se planifica
El descanso no es una recompensa por haber hecho “lo suficiente”, ni algo que se merece solo cuando todo está terminado. Es parte de la estrategia de vivir.
Para mujeres con metas, proyectos y responsabilidades múltiples, descansar no es abandonar la disciplina, es sostenerla en el tiempo. Un cuerpo agotado y una mente saturada no ejecutan bien, no deciden con claridad y no perseveran. Por eso, el descanso no debería aparecer al final del camino, sino estar considerado desde el inicio como parte del plan.
No descansar no es sacrificio: es una mala estrategia.
Escuchar el cuerpo y la mente también es productividad
Desde una mirada realista de metas y productividad, ignorar el cansancio no te hace avanzar más rápido. Al contrario:
baja la concentración
aumenta la irritabilidad
empeora la toma de decisiones
eleva la procrastinación
El descanso adecuado no te aleja de tus objetivos. Te devuelve la energía para sostenerlos.








Comentarios