top of page

Tu interior es el influencer de tu exterior

Actualizado: 28 ene


Hoy estamos acostumbradas a pensar en “influencers” como algo externo, personas, contenidos, tendencias, opiniones que nos empujan a hacer, comprar o decidir cosas. Pero hay un influencer mucho más poderoso, constante y silencioso que cualquier red social: tu mundo interior.



Tu forma de pensar, de hablarte, de interpretar lo que te pasa y de anticipar lo que puede pasar influye directamente en tus decisiones, en tus acciones y, por consecuencia, en tus resultados. No como una idea abstracta, sino de manera práctica y diaria.


Convengamos algo importante: no todas partimos desde el mismo lugar. Existen factores genéticos, biológicos, temperamentales y contextuales que influyen en cómo una persona regula sus emociones, enfrenta la frustración, gestiona el estrés o sostiene procesos largos. Dicho eso, reconocer esos factores no implica resignarse a ellos. Influyen en el punto de partida, pero no explican por sí solos el resultado final. Entre lo que nos pasa y lo que construimos, hay un espacio donde la interpretación, la conciencia y las decisiones siguen jugando un rol clave.


El interior como filtro de la realidad

Dos personas pueden vivir situaciones externas muy similares y obtener resultados completamente distintos. No necesariamente porque una sea “mejor”, sino porque interpretan la realidad desde lugares internos diferentes.

El mundo interior funciona como un filtro:

  • define qué ves como problema u oportunidad

  • determina qué tan amenazante percibes una dificultad

  • influye en si decides actuar o postergar

Ese filtro no aparece de la nada. Se construye con experiencias, creencias, aprendizajes y también con biología. Pero una vez que opera, condiciona profundamente el exterior que terminas creando.

Metas, acción y mundo interno

Cuando hablamos de cumplir metas, muchas personas se enfocan exclusivamente en la planificación, la disciplina o la gestión del tiempo. Todo eso importa, pero queda incompleto si no se mira desde dónde estás actuando.

Tu interior influye en:

  • qué metas te atreves a elegir

  • cuánta energía sostienes en el proceso

  • cómo reaccionas frente al error

  • cuándo decides abandonar

Una persona con un plan correcto pero con un diálogo interno desorganizado, temeroso o autocrítico, suele sabotear la ejecución sin darse cuenta.


La comunicación más influyente es la que tienes contigo

La comunicación no es solo externa. La primera conversación que impacta tu realidad es la que sostienes contigo misma. Cuando hablas, te escuchas. Cuando piensas, te estás dando instrucciones.

Por eso, cambiar el diálogo interno no es “pensar positivo”, sino comunicación estratégica aplicada a ti misma. Es empezar a preguntarte:

  • ¿qué historia me estoy contando antes de actuar?

  • ¿esto me acerca o me aleja de lo que quiero construir?


Vamos a crear a ese influencer


Paso 1: imagina a tu influencer interna como si fuera real. Imagínala como si fuera una persona con redes sociales.

Pregúntate:

  • ¿Qué tipo de influencer sería hoy tu mundo interior?

  • ¿Motiva o critica?

  • ¿Te empuja a crecer o te invita a quedarte cómoda?

  • ¿Te habla con claridad o con culpa y miedo?

  • ¿Qué cosas promociona?


No lo juzgues. Solo obsérvala.


Paso 2: define qué “marca” quiere representar tu influencer interno. Todo influencer comunica principios y valores, aunque no lo diga explícitamente.

Define:

  • ¿Qué valores promociona? (disciplina, autocuidado, ambición, calma, valentía, coherencia, libertad, belleza, etc.)

  • ¿Qué cosas NO promueve?

  • ¿Qué estilo tiene? (exigente pero justa, amorosa pero firme, estratégica, consciente, aestethic, etc.)

Tu influencer interno no tiene que ser perfecto, tiene que ser coherente con la vida que quieres construir.


Paso 3: Ahora llévalo a lo cotidiano. Imagina que tu influencer interno hace un: “Get ready with me” o un “día conmigo”.

Pregúntate:

  • ¿Cómo se levanta?

  • ¿Cómo se habla cuando no tiene ganas?

  • ¿Qué decisiones pequeñas toma durante el día?

  • ¿Qué hace cuando se equivoca?

  • ¿Cómo se trata cuando está cansada?

  • ¿Cómo se viste?



Paso 4: ¿qué productos “vende” y cuáles deja de vender?

Todo influencer vende algo. Tu influencer interno vende:

  • hábitos

  • creencias

  • formas de reaccionar

  • formas de interpretar los errores


Haz dos listas rápidas:

Productos que deja de vender:

  • postergación

  • autoexigencia sin descanso

  • culpa por priorizarte

  • “no soy capaz”


Productos que empieza a vender:

  • acción masiva imperfecta

  • autocuidado estratégico

  • responsabilidad personal

  • consistencia antes que motivación


Paso 5: empieza a seguirlo conscientemente. A partir de ahora, cada vez que tomes una decisión, pregúntate: ¿Esto lo haría el influencer interno que quiero construir?

No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de elegirlo más veces de las que no.


No necesitas cambiar todo tu exterior de golpe. Necesitas cambiar a quién sigues dentro de ti.

Porque ese influencer interno:

  • decide qué intentas

  • decide cuánto sostienes

  • decide cuándo abandonas

Y cuando lo construyes de forma consciente, tu exterior deja de ser una reacción y empieza a ser una consecuencia.


 
 
 

Comentarios


bottom of page