top of page

Esperar a estar lista es la mejor estrategia para quedarte quieta

Actualizado: 28 ene



Hay una trampa muy común cuando tenemos un objetivo: creer que primero tenemos que sentirnos listas. Por ejemplo, esperas sentirte 100% preparada para emprender. 100% lista para empezar una "dieta" o 100% competente para iniciar tu proyecto.

Y aunque suene responsable, muchas veces no lo es. Muchas veces es solo un autoengaño bien disfrazado.


Anted de profundizar, quiero aclarar que no estoy diciendo que no haya que prepararse. Eso sería poco ético y poco responsable. El problema del que hablo, aparece cuando la preparación se convierte en "refugio" y te quieres quedar a vivir ahí. Cuando el “haré otro curso”, “estudiaré un poco más” o “cuando sepa más empiezo”se transforman en excusas para no exponernos a ser principiantes.


Lo digo también desde mi experiencia. Durante mucho tiempo me escondí detrás de la idea de que todavía no estaba lista. Estudié una cosa, luego otra, después otra más.Y aun así, no era suficiente.

No porque no supiera. Sino porque en mi mente nunca me sentía preparada. Hasta que entendí que nadie se siente preparada para algo que es nuevo, precisamente porque es nuevo.


La preparación real no ocurre antes de empezar, ocurre mientras haces.

Cuanto más haces eso que te incomoda, mejor te vuelves y más confianza desarrollas, por lo que de a poco comienzas a sentirte más preparada.

La acción no es el resultado de la seguridad. Muchas veces, la seguridad es el resultado de la acción.


Cuando una persona espera demasiado antes de sentirse lista para comenzar, suele pasar esto:

  • las oportunidades se pierden

  • las metas se sienten cada vez más lejanas

  • el tiempo pasa y pasa

  • aparece la sensación de no lograr nada


Y lo más peligroso no es eso. Lo más dañino es que, en algún punto, la persona deja de intentar.Y sin darse cuenta, empieza a construir una identidad muy peligrosa:“yo no soy alguien que logra sus objetivos”.

Esa identidad no nace de incapacidad, nace de haber postergado demasiado el inicio. Esperar a estar lista muchas veces no es prudencia ni ética, esmiedo a equivocarse. Miedo a que te vean intentarlo. Miedo a no hacerlo perfecto.


Y quiero qeu te quedes con esta idea en tu cerebro. Tenemos derecho a ser principiantes. Tú tienes derecho a ser principiante.

Todos los expertos que hoy admiras, fueron principiantes antes. Comenzaron sin sentirse listos. Con dudas, errores y miedo.


No se trata de improvisar o no planificar. Se trata de empezar con lo que sabes, con lo que tienes y con lo que puedes hoy, mientras mantienes el compromiso de mejorar en el camino.

Planificar, sí. Prepararte, también. Pero no usar eso como excusa para quedarte quieta.


Para cerrar, una pregunta honesta ¿Cuántas oportunidades has dejado pasarpor esperar a sentirte lista?

Y si sigues esperando ¿qué versión de ti estás fortaleciendo, la que actúa,o la que posterga?


Cada vez que postergas empezar, no solo postergas esa acción puntual. También postergas los aprendizajes que vienen con la práctica, las oportunidades que aparecen cuando estás en movimiento y los resultados positivos que solo se construyen haciendo. Todo eso que no ocurre mientras esperas tiene un nombre: costo de oportunidad por inacción. Y es clave que lo tengas muy claro, porque tomar conciencia de lo que estás perdiendo, por ejemplo, tiempo, experiencia, confianza, avances reales, es lo que permite transformar la frustración en acción.


Esperar a estar lista no siempre te protege, a veces te inmoviliza.


Cómo dejar de esperar a estar lista (aplicando el Método DCA)


Desde el Método DCA, salir de la parálisis no se trata de empujarte a actuar sin sentido, sino de ordenar el proceso. Primero, Dirección, define con claridad qué quieres empezar hoy y para qué, identificando como es esa mujer que cumple ese objetivo. No pienses en hacerlo perfecto, solo necesitas una meta suficientemente clara como para avanzar. Luego, Comunicación, observa y corrige el diálogo interno que te dice “todavía no”, reemplazándolo por una conversación más honesta: no me siento lista, porque es algo nuevo, pero si estoy lista para comenzar. Finalmente, Acción, da un paso pequeño, real y visible, uno que te exponga mínimamente pero te saque de la espera. No el paso ideal, sino el posible. Repetir este ciclo, dirección clara, comunicación consciente y acción masiva imperfecta. Esto es lo que transforma la preparación eterna en progreso real.



Comentarios


bottom of page